El aumento del volumen de la mama, por encima de las proporciones naturales de la mujer, recibe el nombre de hipertrofia mamaria. No solo interfiere en la realización de actividades cotidianas, sino que limita la elección del vestuario y puede causar molestias físicas importantes. En la cirugía de reducción mamaria, no solo buscamos disminuir el tamaño de las mamas, sino conseguir la mejor forma posible.


¿En qué consiste?

Realizamos un estudio exhaustivo de la paciente en general y de la mama en particular. Analíticas, electrocardiograma, valoración preanestésica, ecografía y mamografía forman parte de las pruebas que le vamos a prescribir. Realizándose mediciones para valorar el grado de hipertrofia y la técnica a emplear. Bajo los efectos de la anestesia general tiene lugar la intervención quirúrgica, en la que se extirpa piel, grasa y tejido mamario. El complejo areola-pezón, descendido de su posición ideal, por el exceso de peso y la distensión de los tejidos, y de mayor tamaño de lo normal, se traslada a una posición por encima del surco de la mama y se reduce. El resultado será una mama de menor tamaño, con cicatrices que pueden localizarse alrededor de la areola, en señal de tráfico o en T invertida. Tras la cirugía, se realiza un vendaje y la paciente pasa a la sala de recuperación postanestésica. En todo momento estará personalmente atendida por la Dra. Prieto. Normalmente requiere una noche de ingreso hospitalario, se evaluará la evolución de la paciente y se dará el alta con las pautas de tratamiento, seguimientos y curas.


¿A quién va dirigido?

  • Pacientes con un tamaño excesivo de las mamas
  • Desproporción entre el tamaño mamario y la constitución de la paciente
  • Pacientes con dolores de espalda y/o cervicales provocados por el volumen excesivo
  • Pacientes con asimetrías y malformaciones en las mamas


Recuperación

No suele ser un proceso doloroso y la recuperación es bastante rápida. Debe limitar la carga de peso y el ejercicio durante unos días.
Llevará un vendaje que se cambiará por un sujetador a los 5 días.
Se desaconseja la conducción en los primeros 15-20 días, así como realizar ejercicios que utilicen la musculatura pectoral, aunque en pocos días podrá recuperar las rutinas habituales.
Es importante que la paciente no fume al menos un mes antes y después de la cirugía, ya que el tabaco contribuye a una mala cicatrización y dificulta la viabilidad de los tejidos.