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Nuevas cirugías: Mamoplastia de Reducción

La comodidad y la salud es un factor fundamental a la hora de decidirse por la mamoplastia de reducción.

Acualmente, las mujeres están cada vez más concienciadas en cuidar su aspecto y, sobre todo su salud. Un gran porcentaje de mujeres que sufren dolencias causadas por el tamaño de sus mamas se deciden a pasar por el quirófano. Se observa en la sociedad un cambio de prioridades a la hora de tomar una decisión de cirugía de tal calibre.

Con la mamoplastia de reducción la calidad de vida de las propias mujeres se ha visto incrementada, ya que supone un gran beneficio a la hora de llevar a cabo acciones cotidianas del día a día sin que esto provoque dolores de espalda o molestias frecuentes.

En cuanto a su factor estético, el concepto de belleza llevado a las mamas ha ido evolucionando con el paso del tiempo. El tamaño es importante, pero no es la única consideración básica para que unos pechos resulten bonitos. El aumento de pecho es una de las intervenciones estéticas más demandadas, pero también encontramos muchos casos que requieren de la cirugía opuesta, hay un gran número de mujeres que necesitan reducir el tamaño para conseguir un pecho con el que sentirse más a gusto y solucionar las dolencias que éste les produce.

La hipertrofia mamaria provoca una gran inseguridad además de lo que esto genera en los cuerpos. Pero, a día de hoy, realizar una mamoplastia de reducción es un método muy seguro con las técnicas tan avanzadas con las que disponemos.

La Doctora Prieto nos detalla más en lo que consiste esta intervención: “En nuestro caso, realizamos un estudio exhaustivo de la paciente en general y de la mama en particular. Analíticas, electrocardiograma, valoración preanestésica, ecografía y mamografía forman parte de las pruebas que le vamos a prescribir y realizamos mediciones para valorar el grado de hipertrofia y la técnica a emplear. Para la intervención quirúrgica utilizamos anestesia general y se extirpa piel, grasa y tejido mamario. El complejo areola-pezón, descendido de su posición ideal, por el exceso de peso y la distensión de los tejidos, y de mayor tamaño de lo normal, se traslada a una posición por encima del surco de la mama y se reduce. El resultado será una mama de menor tamaño, con cicatrices que pueden localizarse alrededor de la aureola, en señal de tráfico o en T invertida. Tras la cirugía, se realiza un vendaje y la paciente pasa a la sala de recuperación postanestésica. En todo momento estará personalmente atendida por mí, donde evalúo su evolución y, tras una noche de ingreso, se le dará el alta con las pautas de tratamiento, seguimiento y curas.

Como bien asegura la doctora, no suele ser un proceso doloroso y la recuperación es bastante rápida. Debe limitarse la carga de peso y el ejercicio durante unos días, así como no fumar al menos un mes antes y después de la cirugía, ya que el tabaco contribuye a una mala cicatrización y dificulta la viabilidad de los tejidos. En unos 15-20 días, se podrán recuperar las rutinas habituales.

En definitiva, es una intervención que va dirigida a pacientes con un tamaño excesivo de las mamas o desproporción con respecto a su constitución, que tienen malformaciones o dolores de espalda y que consiste en reducir la cantidad de tejido mamario sin disminuir su tamaño central, ya que esto es lo que conforma la forma del pecho y su posición. Por tanto, la silueta de los pechos no se vería afectada y en cambio ganaría en calidad de vida.